Miércoles 24 de Abril de 2024

OPINIÓN

23 de abril de 2019

La historia del padre Omar Dinelli más viva que nunca

Omar Dinelli

Contada por Osvaldo Navarro

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“El padre Omar y las circunstancias”

Para que el paso del tiempo no nos tome desarmados, he tomado este consejo de Ortega y Gasset: “no debemos analizar al hombre solo, debemos tomar el hombre y las circunstancias”.

En la década del setenta, toda Latinoamérica sufría el empoderamiento imperial de Estados Unidos por el debilitamiento ruso. Solo ya se perfila como dueño del mundo y logra tener influencias en todos nuestros gobiernos latinos imponiendo relaciones a través de los militares obedientes y planes como el Cóndor para lograr objetivos rentables para ellos que traerían nefastas consecuencias de endeudamientos desmedidos, colonialismo cultural, provisión de bienes sin industrializar para ellos poner el valor agregado.

Van naciendo ideas de resistencia en los intelectuales informados y comprometidos, que entienden las necesidades de los habitantes. Crece así una tercera posición (ni Rusia ni E.E.U.U.).

La Iglesia, siempre acompañando a la sociedad también se influencia de estas ideas. La Película “Las Sandalias del Pescador” representa estas efervescencias sociales. Juan XXIII y Pablo VI tratan de que estos aires lleguen al Vaticano, pero causan dolores de cabeza a los cardenales y laicos acostumbrados a las puertas cerradas.

En América crecían figuras como Helder Cámara en Brasil, Ernesto Cardenal en Nicaragua Romero en México. Así en 1967 se redacta “El Manifiesto de los 18 Obispos” para acompañar a las necesidades de Pablo VI y los pueblos postergados que además de oprimidos económicamente se los menospreciaba desconociendo sus derechos.

Estos curas comprometidos y denunciantes de atropellos cometidos por los gobiernos militares van creciendo en número y se constituyen en estorbo para las actividades gubernamentales. En nuestro país los necesitados y oprimidos se suman a las voces del Padre Mujica (asesinado en 1974), Monseñores De Nevares, Angelelli, Vicente Zaspe, Novak Hesayne y otros.

En esta realidad de luchas sociales genuinas y la voluntad del Imperio Norteamericano por frenarlas, en los primeros meses de 1974 llega a Urdampilleta un cura nacido en Chillar…Omar Dinelli.

Omar rápidamente ve la precariedad social del pueblo, y trata de integrar jóvenes a la parroquia. Muy trabajador y sin un peso. Siempre recuerdo los días en que junto a Yuyi Casali salían a cazar liebres para construir con esos recursos unos vestuarios en el fondo de la parroquia que permitieron organizar campeonatos de fútbol infantil y acampadas para gestar el movimiento Scout. También utiliza el salón del frente para pasar cine, realizar encuentros y ubicar una pequeña biblioteca.

Hago toda esta reseña para que podamos sacar nuestras propias conclusiones de la causa por la que fue llevado por los militares aquel 23 de noviembre de 1975.

Fui amigo del padre y con el paso de los años siempre se recoge en el pueblo la misma pregunta de los habitantes…”¿por qué se lo llevaron?”.

La respuesta está en el filósofo Ortega y Gasset…”es el hombre y las circunstancias”.

Es nuestra obligación informarnos, razonar y avanzar.

Debemos superar la ignorancia paralizadora y la respuesta fácil que da lugar al “por algo será”.

Fue un hecho de respuesta al compromiso que sintió por sus fieles. En Francia desde 1977, sigue colaborando con refugiados latinos, militante de Solma (Solidaridad con las Madres de Plaza de Mayo), de Fundación Emaús, de Amnesty Internacional. Ha sido profesor, escritor de muchos libros que priorizan las necesidades del hombre.

La desinformación ocasiona el olvido, la falta de un razonamiento propio. Este hecho tuvo como actor central a un hombre, un lugar, un tiempo. Fue el hombre y las circunstancias. Si nos informamos habremos cargado NUESTRA PROPIA MEMORIA.

Osvaldo Navarro. Marzo 23 de 2015.

Y hagamos un poco más de historia.

Omar Dinelli

Nació en Chillar, partido de Azul, el 5 de mayo de 1942. Fue ordenado sacerdote a los 23 años. Ejerció en las ciudades de Chillar, Cacharí, Las Flores, Roque Pérez, Sierra Chica (fue Capellán de la cárcel) y Olavarría. Luego fue trasladado a Urdampilleta a principios de 1974. El 23 de noviembre de 1975, el sacerdote Omar Dinelli, párroco de Urdampilleta –Provincia de Buenos Aires- fue secuestrado en plena celebración de la fiesta patronal, ante fieles y laicos de la comunidad, por fuerzas militares comandadas por un teniente con gran despliegue de tropa y vehículos. El procedimiento fue ordenado por el Cnel. Aníbal Verdura y el jefe de la Policía. El único cargo era la pertenencia del P. Dinelli al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM). Esposado ante su propia feligresía, fue trasladado a diversos lugares de detención (Comisaría de Olavarría, Penal de Sierra Chica, Villa Devoto y Cárcel de Resistencia, habiendo también estado en dos centros clandestinos de prisioneros). El Monseñor Marengo y gestiones internacionales permiten que, en junio de 1976, Dinelli recupere su libertad exiliándose en Francia.  Aunque pasado el tiempo intentó volver a la Diócesis, también aquí había cambios. En febrero del 76 Bianchi Di Cárcano era ordenado obispo auxiliar y el día del golpe, 24 de marzo de 1976, ya sería obispo titular de Azul. En uno de sus libros Dinelli recuerda que los domingos se reunían en Sierra Chica con los vecinos en una Cooperativa que habían formado para hacer casas en plan solidario. “Aún el hecho mismo de hacer un pozo, y trabajar con el pico y la pala… daba un sentido del espíritu creador. Ni los bancos, ni créditos ni los patrones de las canteras estaban con nuestro proyecto. Al mediodía, secándonos el sudor, compartíamos unos tallarines o unos chorizos, antes de atacar a la tarde la misma dura faena. No recuerdo cuántas casitas levantamos. Bien que más que la cantidad, para nosotros, lo que contaba era el ejemplo que podíamos salir del pozo, con solidaridad y amistad”. “Había también un proyecto de los Vicentinos en Roque Pérez, que había quedado en mitad del camino, y debíamos llevar a conclusión. Con algunos jóvenes terminamos la etapa final de casitas de material: puertas, ventanas, instalación de agua, luz, destrucción de viejos ranchos insalubres y entrega de los nuevos a familias de necesitados. Esfuerzos de solidaridad concreta, en el silencio y calladamente”.

 

Fuentes: Aica, Guía de Roque Pérez, Mónica Mangione.

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