Sábado 17 de Abril de 2021

HISTORIAS DE VIDA

24 de marzo de 2021

El padre Omar Dinelli le envió una carta a Liliana Coviella

La conductora de CDC leyó pacientemente este 24 de marzo en el programa, junto a Hugo Fernández, los párrafos enviados por el padre Omar dinelli, en una fecha de referencia con valor espitirual y sostén de memoria. Podés escuchar la en este artículo.-


Osvaldo Navarro. Marzo 23 de 2015

Y hagamos un poco más de historia

Padre Omar Dinelli

Nació en Chillar, partido de Azul, el 5 de mayo de 1942. Fue ordenado sacerdote a los 23 años. Ejerció en las ciudades de Chillar, Cacharí, Las Flores, Roque Pérez, Sierra Chica (fue Capellán de la cárcel) y Olavarría. Luego fue trasladado a Urdampilleta a principios de 1974. El 23 de noviembre de 1975, el sacerdote Omar Dinelli, párroco de Urdampilleta –Provincia de Buenos Aires- fue secuestrado en plena celebración de la fiesta patronal, ante fieles y laicos de la comunidad, por fuerzas militares comandadas por un teniente con gran despliegue de tropa y vehículos. El procedimiento fue ordenado por el Cnel. Aníbal Verdura y el jefe de la Policía. El único cargo era la pertenencia del P. Dinelli al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM). Esposado ante su propia feligresía, fue trasladado a diversos lugares de detención (Comisaría de Olavarría, Penal de Sierra Chica, Villa Devoto y Cárcel de Resistencia, habiendo también estado en dos centros clandestinos de prisioneros). El Monseñor Marengo y gestiones internacionales permiten que, en junio de 1976, Dinelli recupere su libertad exiliándose en Francia.  Aunque pasado el tiempo intentó volver a la Diócesis, también aquí había cambios. En febrero del 76 Bianchi Di Cárcano era ordenado obispo auxiliar y el día del golpe, 24 de marzo de 1976, ya sería obispo titular de Azul. En uno de sus libros Dinelli recuerda que los domingos se reunían en Sierra Chica con los vecinos en una Cooperativa que habían formado para hacer casas en plan solidario. “Aún el hecho mismo de hacer un pozo, y trabajar con el pico y la pala… daba un sentido del espíritu creador. Ni los bancos, ni créditos ni los patrones de las canteras estaban con nuestro proyecto. Al mediodía, secándonos el sudor, compartíamos unos tallarines o unos chorizos, antes de atacar a la tarde la misma dura faena. No recuerdo cuántas casitas levantamos. Bien que más que la cantidad, para nosotros, lo que contaba era el ejemplo que podíamos salir del pozo, con solidaridad y amistad”. “Había también un proyecto de los Vicentinos en Roque Pérez, que había quedado en mitad del camino, y debíamos llevar a conclusión. Con algunos jóvenes terminamos la etapa final de casitas de material: puertas, ventanas, instalación de agua, luz, destrucción de viejos ranchos insalubres y entrega de los nuevos a familias de necesitados. Esfuerzos de solidaridad concreta, en el silencio y calladamente”.

Fuentes: Aica, Guía de Roque Pérez, Mónica Mangione.

 

Recopilación archivo Radio Urdampilleta

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